Se trata de tres operaciones consecutivas –dos en una primera instancia y la tercera a los pocos días- que conllevan un altísimo riesgo de vida y que resultaron exitosas en todos sus pasos. Las cirugías se realizaron en el Hospital Español de Mendoza y la mujer, de 58 años, se encuentra actualmente en su hogar transitando el postoperatorio.

El equipo, encabezado por el Dr. Alejandro Morales Ciancio, cirujano de columna, estuvo compuesto tres cirujanos especialistas en columna, anestesiólogo, neurofisiólogo, cirujano cardiovascular, instrumentadoras, técnica de anestesia y enfermero de quirófano. Este equipo altamente entrenado enfrentó cirugías que tardaron entre 8 y 10 horas. Se requieren médicos especializados en este tipo de intervenciones, muchos de los cuales participaron en operaciones de esta índole en Buenos Aires, así como cirujanos invitados que ayudaron a otros profesionales.

En diálogo con el Dr. Morales Ciancio, explicó que hasta ahora los pacientes con este tipo de escoliosis complejas, que decidían operarse, viajaban a Buenos Aires para tal fin. En este sentido, remarcó que usualmente los pacientes que llegan a esta instancia ya tienen cirugías previas: “A esta señora ya la habíamos operado y tenía unas prótesis (barras atornilladas a la columna) para que se fusionen con el hueso. El objetivo es que se haga una columna sólida para que se mantenga firme en el tiempo”. En este caso, en la parte inferior de la columna el hueso no había consolidado. “Esto se llama pseudoartrosis. La paciente estaba con tratamiento para el dolor, no podía caminar y consumía una dosis altísima de analgésicos, incluida morfina”, explicó Morales Ciancio.

 

El procedimiento

El especialista dio detalles de la intervención, que consiste en tres cirugías realizadas en dos etapas: “Un martes hicimos dos procedimientos y el otro martes la tercera. Mientras tanto, la paciente estuvo sólo dos días en terapia intensiva la primera vez y dos días en terapia la segunda vez”.

La primera intervención, que se realiza por la espalda, consiste en sacar las barras en la parte inferior de la columna, cambiar los tornillos flojos y realizar una osteotomía (corte en el hueso en forma de cuña) para luego de una semana, poder enderezar la columna que estaba desplazada hacia adelante. “Cuando hicimos la primera cirugía no pusimos barras, cerramos la piel y fuimos por delante, a través del abdomen en la zona que divide la aorta y la vena cava, que es una zona súper complicada”, explicó el especialista. Esta segunda cirugía, llamada ALIF -Anterior Lumbar Interbody Fusion- (fusión entre las vertebras lumbares anteriores), se realiza el mismo día que la primera, y consiste en abordar la columna por la parte frontal para abrir una “puerta” entre la quinta vértebra lumbar y el sacro; luego sacar el disco y colocar una cuña con hueso. De esta forma, logran darle solidez a la columna.

Luego de una semana se realiza la tercera intervención, abriendo nuevamente la incisión posterior para cerrar la abertura en el hueso que se había realizado en la primera cirugía y llevar la columna hacia atrás para dejarla en la posición correcta. “Con esto la paciente se enderezó y ahí pusimos las barras y el injerto óseo”, puntualizó el jefe del equipo de cirujanos.

El aspecto más destacable de esta exitosa operación es el grupo de profesionales y técnicos altamente especializados, ya que según explicó Morales Ciancio “Son esas cirugías en las cuales, si no tuviésemos el equipo preparado para este tipo de procedimientos, no podríamos hacerla”, dijo el profesional, quien agregó «Que la instrumentadora sepa de antemano qué vas a usar y te lo pase disminuye en segundos la demora en cada maniobra, lo cual implica que el paciente haya estado menos horas en el quirófano”. En este sentido, el médico expresó que tanto el grupo humano que intervino como el Hospital Español, que cuenta con el equipamiento necesario para cirugías de alta complejidad, sumado a la habilitación del INCUCAI para realizar trasplante (hueso cadavérico) permitieron minimizar los riesgos en todo momento. “Es una cirugía que no se puede realizar cualquier lado”, puntualizó.

 

Los profesionales

En esta cirugía intervinieron los cirujanos Alejandro Morales Ciancio, Nicolás González Masanés, Alfredo Sícoli y Alfredo Giroy; el Dr. Francisco Guzmán, especialista en cirugía cardiovascular; el neurólogo Maximiliano Arce (a cargo de controlar el funcionamiento de la médula y los nervios de manera contínua durante la cirugia); Gladys Sansone, instrumentadora; Francisco Tapia, enfermero de quirófano; el anestesiólogo Alfredo Arenas y la técnica de anestesia Silvina Destefanis.

Otro dato interesante es que el Dr. Arenas (anestesiólogo) utilizó técnicas muy modernas que disminuyen el sangrado durante la cirugía, por lo que la paciente no requirió transfusiones. Esto permitió que permaneciera menos tiempo terapia intensiva y que pudiera pasar rápidamente a sala común, para luego de cinco días poder estar en su casa. “El Dr. Arenas es el anestesiólogo que está a la cabeza de las cirugías del alta complejidad de columna, con un entrenamiento en el manejo de estas situaciones complicadas, que lo ponen a la altura de los mejores a nivel nacional e internacional”, enfatizó Morales Ciancio.

La realización de este tipo de cirugías con estándares internacionales demuestra que Mendoza ha desarrollado equipos e instituciones con entrenamiento suficiente para enfrentar esta clase de situaciones, beneficiando a los pacientes que antes debían concurrir a otras provincias o incluso a otros países para solucionar su problema.

El Dr. Morales Ciancio, que realiza cirugías de columna en calidad de docente en el exterior (Estados Unidos y México), destacó que “poder realizar este tipo de procedimientos con la misma calidad y resultados que en otros países que tomamos como ejemplo de desarrollo técnico es una satisfacción enorme, y pone a este equipo a la altura de los mejores equipos de cirugía de columna de Latinoamérica”, concluyó.

Fuente: Diario Los Andes.